El monólogo interior
EL MONÓLOGO INTERIOR
El Monólogo Interior es una Figura Retórica con la que se tratan de reproducir los mecanismos del pensamiento en un texto, es decir, el proceso de asociación de ideas en el tiempo. Uno de los ejemplos más caracterÃsticos del Monólogo Interior es el Ulises de James Joyce.
Ejemplos de Monólogo Interior:
Fragmento de Tiempo de silencio (1962), de Luis MartÃn-Santos, en el que leemos las reflexiones de un personaje que intenta superar el miedo que le provoca el hecho de estar en la cárcel acusado de homicidio.
Solo aquÃ, qué bien, me parece que estoy encima de todo. No me puede pasar nada. Yo soy el que paso. Vivo. Vivo. Fuera de tantas preocupaciones, fuera del dinero que tenÃa que ganar, fuera de la mujer con la que me tenÃa que casar, fuera de la clientela que tenÃa que conquistar, fuera de los amigos que me tenÃan que estimar, fuera del placer que tenÃa que perseguir, fuera del alcohol que tenÃa que beber. Si estuvieras asÃ. Manténte ahÃ. Ahà tienes que estar. Tengo que estar aquÃ, en esta altura, viendo cómo estoy solo, pero asÃ, en lo alto, mejor que antes, más tranquilo, mucho más tranquilo.
No caigas. No tengo que caer. Estoy asà bien, tranquilo, no me puede pasar nada, porque lo más que me puede para es seguir asÃ, estando donde quiero estar, tranquilo, viendo todo, tranquilo, estoy bien, estoy bien, estoy muy bien asÃ, no tengo nada que desear.
Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo la maté. ¿Por qué? ¿Por qué? Tú no la mataste. Estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no la maté. Ya estaba muerta. Yo no fui. No pensar. No pensar. No pienses. No pienses en nada. Tranquilo, estoy tranquilo. No me pasa nada. Estoy tranquilo asÃ. Me quedo asà quieto. Estoy esperando. No tengo que pensar. No me pasa nada. Estoy tranquilo, el tiempo pasa y yo estoy tranquilo porque no pienso en nada. Es cuestión de aprender a no pensar en nada, de fijar la mirada en la pared, de hacer que tú quieras hacer porque tu libertad sigue existiendo también ahora. Eres un ser libre para dibujar cualquier dibujo o bien para hacer una raya cada dÃa que vaya pasando como han hecho otros, y cada siete dÃas una raya más larga, porque eres libre de hacer las rayas todo lo largas que quieras y nadie te lo puede impedir.
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